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GREGORIO MARTÍNEZ

Más Allá de la Noticia

Por: GREGORIO MARTÍNEZ

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Cuesta de enero

Estamos en plena cuesta de enero. Es algo que, en mayor o menor medida, afecta a todos los bolsillos.

Estamos en plena cuesta de enero. Es algo que, en mayor o menor medida, afecta a todos los bolsillos.

Un término que se acuñó en México, desde hace décadas, cuando los precios de algunos bienes y servicios eran actualizados por el gobierno en turno a partir del primer día del nuevo año. Un fenómeno que se presenta en muchos países y que suele prolongarse más allá del primer mes. Esta expresión, que compara la dificultad de subir una pendiente, una cuesta, con la de gestionar la economía al principio del año, tiene una doble explicación.

Primeramente, por los gastos que realizamos para cubrir las fiestas decembrinas, que en muchas ocasiones exceden nuestro presupuesto. Ciertamente, algunas personas tienen más dinero disponible, pero esto solo es para los empleados formales, quienes reciben el pago de su aguinaldo. Sin embargo, ya para la segunda o tercera semana del año se acaba el impacto positivo del “dinero extra”.

Regresamos a la normalidad, no hay ingresos adicionales y nos enfrentamos a un ajuste en los precios que, aunque no es tan alto como en el pasado, repercute en la cartera. Y justo esa es la segunda causa de la cuesta de enero. El aumento de los precios, por más que se maneje una inflación “controlada” de 4.46 por ciento anual. Lo cierto es que el poder adquisitivo resulta cada vez más perjudicado. Basta con ir al supermercado y comparar los precios de algunos productos con respecto al año pasado. No perdamos de vista algo que hemos comentado aquí. La precarización laboral. La informalidad, que en México alcanza a más de la mitad de la población con oportunidad de trabajar. Ellos no tienen certeza sobre sus ingresos… no saben si terminarán el mes con empleo.

No dejemos de lado a los factores externos, como la guerra en Medio Oriente, o la invasión de Rusia a Ucrania. Y a los eventos políticos, como las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que podrían poner en vilo a los mercados, y los próximos comicios aquí en México, donde esperamos que no vaya a desencadenarse una crisis sexenal. Aunque se piense que caer en la cuesta de enero es “inevitable”, lo cierto es que este gasto llega todos los años, por lo que no debería de ser inesperado.

Hay errores financieros comunes que se arrastran todo el año. Por lo tanto, hacer un presupuesto, evitar el gasto excesivo durante el año, particularmente en diciembre. Desde luego, no endeudarse… y procurar ahorrar mensualmente un porcentaje de nuestros ingresos, son algunas recomendaciones básicas para evitar la resaca en esta época del año. Buscar un ingreso adicional, ¿por qué no?… y cualquier otro esfuerzo económico que pueda poner en práctica se verá reflejado positivamente en sus finanzas personales. Y a usted, ¿Cómo le va en esta cuesta de enero?

Soy Gregorio MartínezMás Allá de la Noticia… Nos vemos y nos escuchamos… Aquí en POSTA

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